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2012 LOS MEGAEVENTOS IV PARTE

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Eppur si muove

Esta sucediendo, aunque muchos no quieren verlo de esa manera. Está ocurriendo porque debe ocurrir. El término de un ciclo geofísico y climático nunca antes tenido a la vista y documentado, y desgraciadamente terrible.

Pero hay otros que se confabulan y distorsionan la realidad. Hablo de aquellos, en Chile, que refieren a los últimos sismos, como réplicas del megaterremoto del 27 de febrero del 2010 o juegan cambiado las escalas de richter a Mercalli porque esta última es mayor en graduación o simplemente elaboran teorías aisladas y que sólo afecta a Chile este accionar sísmico. Pero lo que está sucediendo afecta a la humanidad misma.

Hablo de aquellos que no observan la manera de cómo se están movimiento las placas tectónicas: México reportó dos fuertes sismos en menos de dos semanas (6,3 y 7,4). ¿Usual o no usual dicha intensidad? Y será el próximo en sentir un megasismo. Chile reportó otro movimiento el 25 de marzo con una intensidad de 7,2 richter, el norte de Japón reportó el martes 27 de marzo del 2012 otro. Papua Nueva Guinea otro. Suma y sigue. ¿Qué no se dan cuenta qué está sucediendo? Y esto recién comienza. El pacífico sur se mueve y se está moviendo de una manera nunca antes vista. El cinturón de fuego provocará el nuevo cambio geofísico. E indonesia - Sumatra - Filipinas - Japón por nombrar sólo algunas partes sufrirán los peores cambios. Centroamerica también y la placa de Nazca una y otra replicará golpeará con fuerza. Hasta Argentina sufrirá dichos movimientos.

Imaginen que todo el cinturón del pacífico semeja una tapa de olla a presión sobrepuesta, en la que las fuerzas geofísicas la están moviendo de manera tal, que cualquier megasismo o megaterremoto que ocurra en un sector se replicará en otro opuesto, como si fuera un movimiento de vaivén. Cuando ocurre en Chile o Perú ocurre luego al otro extremo, en Indonesía, Sumatra, Japón, etc. y viceversa.  Cualquier sismo  en el sudeste asiático es replicado dentro de días o una semanao en la costa pacífica de américa, sea centroamérica, norte o sur de América. Todas las placas están conectadas de alguna manera y producen lo que llamo efecto duplicado. Mucha atención con ese detalle porque potencialmente se podrían anticipar muchos sismos e incluso terremotos. Cuando ocurre en México ocurre luego en el pacífico: islas de la Micronesia melanesia y Polinesia y viceversa. Eso está ocurriendo. La presión geofísica del cinturón de fuego ahora está sobrepasando las vías de escape de esa energía o la manera de cómo la tierra mitiga esa presión o energía. Sea en erupciones volcánicas, sismos o terremotos. Nada de extrañar entonces, que muchos volcanes entre México y Cabo de Hornos entren en erupción. En otras palabras, la seguidilla de megasismos o megaterremotos o erupciones volcánicas no alcanza a mitigar la presión de la olla, y de ahí que sean demasiado continuos esos apocalípticos eventos. Y sobrevendrán erupciones volcánicas submarinas y otros eventos asociados. Lo que una vez dio origen a muchas islas, puede potencialmente reclamar dichas tierras emergidas. Y estos cambios tampoco actúan con una frecuencia que podamos predecir.

Sepan que no intento predecir terremotos ni de elucubrar teorías propias de la ciencia ficción. Se trata de conocer que está sucediendo. Veamos:

Las placas tectónicas siempre se han movido, eso es muy sabido, así como la cantidad de sismos que cada año se registran en áreas de naturaleza muy sísmica, sin embargo, esta vez lo que ocurre escapa a todo los registros históricos. Cómo es posible más de 3 megaterremetos, me refiero a los del 2004-2005-2007 y todos con intensidades Richter superiores a 8,5 en Indonesia - Sumatra.

La humanidad a lo largo de toda su existencia, además de caídas de meteoritos que han dejado profusas huellas, ha sufrido fenómenos geofísicos globales. Cambios estructurales de fondo. No nos olvidemos del último período de glaciación, por nombrar un cambio más bien climatológico en todo caso, sin embargo, han ocurrido a lo largo de la vida del planeta y de una violencia jamás vista. No nos olvidemos lo acontecido hipotéticamente con la Atlántida. Y con tantos otros eventos que se sospecha su ocurrencia, pero que no tienen apoyo documentado ni existen registros históricos convencionales y por todos aceptados.

En pocas palabras jamás el hombre moderno ha presenciado eventos de esta naturaleza de manera global. Si hemos presenciado fenómenos climáticos aislados, en variados lugares, pero lo que está sucediendo y lo que va a suceder, jamás.

Lo que vendrá es sin duda algo que sobrepasa la imaginación. Primero asomarán sismos bruscos y rápidos. Los temblores fuertes darán paso a megaterremotos que sacudirán los continentes alrededor del cinturón de fuego del pacífico. Muchos a fin de no provocar caos dirán que son réplicas. Pero en muchos casos esas mismas réplicas serán también de altas intensidades (sobre 7,5 grados Richter), por lo que los encubridores quedarán al descubierto. El lado asiático del cinturón de fuego provocará cambios geofísicos de proporciones. La placa más débil a mi modo de ver, es la placa de Cocos, donde se sitúa Centroamérica que técnicamente podría hacerla desaparecer y quizás esto potenció la idea de que los mayas cientos de años atrás abandonaran sus ciudades. Las Placas de Cocos y Nazca provienen de la antigua placa de Farallón, que se fragmentó en placas menores hace cerca de 23 millones de años. Y esa fragmentación provocó un cambio geofísico global. En definitiva, la placa del pacífico está presionando a la placa de Nazca y a la placa de Cocos con una mayor intensidad, por ello los sismos más bruscos, erupciones volcánicas y otros fenómenos geofísicos por el lado americano, provendrán de estas placas donde se encuentra la parte sur de México, Centroamérica, Caribe, y Costa Sudamericana del Pacífica. Por eso Chile está registrando una cada vez mayor actividad sísmica inicialmente, luego vendrá la actividad volcánica que al igual que todo el cordón volcánico sudamericano y centroamericano (y que incluye a México).

Muchas islas del Pacífico, archipiélagos sufrirán por ese mismo origen volcánico que tienen.
Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, parte de Australia incluso. Por nombrar algunos lugares. China continental también sufrirá y la costa siberiana del pacífico. Estados Unidos así como la de México también sufrirá los embates de ese cambio geofísico y más por el lado centroamericano (Placa de Cocos) que por el lado de la falla de San Andrés. El sistema volcánico que se encuentra a lo largo de toda la costa de américa del sur y centroamérica también muy luego empezará a irrumpir.

Pero, por qué sucede, se preguntarán muchos. Muchos lo asocian a la destrucción paulatina y reiterada de los ecosistemas e incluso del deterioro de nuestra atmósfera. Lo cierto es que nada de eso es causante directo de que la tierra se esté manifestando de esta manera. Otros, más locos dirán que se trata de armas nuevas que ciertas potencias prueban y que afecta el clima y las placas tectónicas. Otros hablan de conspiraciones, de ataques alienígenas, de complot planetarios. Y hasta de Apocalipsis o la llegada del anticristo. En fin, las explicaciones sicodélicas y religiosas abundan, y lo más terrible es que incluso los propios geofísicos, sismólogos, vulcanólogos etc. no tienen ni la menor idea de lo que realmente sucede y se escudan recitando una y otra vez sus manuales de cabecera.

Lo que ocurre es de una simpleza terrible y aterradora: Así como un ser humano experimenta cambios corporales cuando va desarrollándose, la tierra es un ente vivo, que respira, que se nutre, y que por cierto, crece no de tamaño como muchos pueden suponer, sino que crece ajustando su cuerpo. Se acondiciona, se protege en muchos casos y se cura a si misma en otros.

Estos procesos, el hombre no los considera, porque cree que Gea o Gaia no tiene vida. Ni jamás ha vivido y presenciado eventos de esta magnitud. Muchos creen que la tierra es un cuerpo espacial que solo fue capaz de brindar vida y albergarla. Qué equivocados están esos muchos. Gea o Gaia se está ajustando a un nuevo ciclo. Y eso está sucediendo. Siempre tiembla eso es más que obvio, pero está vez los sismos son signos, así como otros fenómenos climatológicos que ya empezaron a suceder relacionados con el geomagnetismo además, y su relación con el eje terrestre. Eventos que, por su insólita fuerza, magnitud u ocurrencia también pertenecen a este megacambio y que serán cada vez más usuales.

Este es en realidad un ciclo geofísico que potencialmente puede conllevar nuestra propia desaparición o simplemente nuestra propia evolución y sobrevivencia hacia un nuevo estadio de civilización o a un gran cambio, como lo señalan algunos elementos proféticos mayas. Eventos que no son nuevos, que han sido relatados en las leyendas, como el colapso de la Atlántida, o el diluvio Universal, los indios Hopis, como ya señalé o de otras míticas tierras desaparecidas o civilizaciones que desaparecen y renacen.

Estos cambios ocurren, cada ciertos momentos de la vida terrestre, como lo serían los cambios que tiene un niño entre la niñez y la adolescencia, siguiendo con mi ejemplo anterior. En muchos casos, los científicos hacen estimaciones de su ocurrencia, pero son estimaciones siempre erradas. Y lo son porque si no son capaces de anticipar un terremoto cuyo ocurrencia tiene ciclos temporales pequeños (como lo fue el caso del terremoto en Chile, el llamado 27F de 2010, con respecto al terremoto de 1985 y el de 1960 de Valdivia ya que todos estos megaeventos tienen un ciclo de 25 años), entonces ¿cómo podrían anticipar otros cuyo ciclos temporales son mayores? Muchas culturas mencionan estos cambios.

¿Qué podremos hacer, se preguntarán?

Realmente es una respuesta que no tengo cómo responderla. Me gustaría decir que ocultarnos bajo tierra en verdaderos refugios, pero lo cierto es que no son eventos que se darán de manera simultánea, como hemos visto en innumerables películas cataclísmicas, son megaeventos que irán sumándose terriblemente, uno tras otro, provocando cambios que nos sorprenderán. Si Chile ya fue impactado por un megaterremoto, volverá a sufrirlo por su condición de país sísmico sumado a su condición volcánica que también recrudecerá con actividad volcánica simultánea. Japón igual sufrirá nuevos megaeventos. México, Estados Unidos en su costa pacífica y atlántica, aunque no lo crean también se moverá. Tengo muchas aprehensiones sobre determinadas calderas o supervolcanes en muchos lugares que tienen asociados el reacomodo de placas tectónicas. Centroamérica, es otro de esos lugares y que ya empezó en Haití en el año 2010. Y qué decir del Pacífico sur. Será llamada la zona cero de estos megaeventos.

Ahora ya lo saben, el siglo XXI o el séptimo milenio de Nostradamus es el siglo del reacomodo de Gea o Gaia. No me queda más que decir que sólo observen. Nada más se puede hacer. (Sigue leyendo la V Parte de "2012 LOS MEGAEVENTOS")