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2012 LOS MEGAEVENTOS V PARTE: GAIA

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He creído conveniente hablarles sobre un tema que a mi parecer es interesante: GAIA. O mejor dicho quiero hablarles de nuestro planeta, pero más allá de lo que actualmente se entiende y comprende como tal. Estos planteos muchas veces irán en contra de lo que usualmente se ha establecido, y no tienen más respaldo que mi propia percepción y de muchos antecedentes históricos tenidos a la vista y que podrían ser llamados apócrifos. Lo cierto es que algo está sucediendo con Gaia.

Sepamos algo de historia: Existe una hipótesis llamada “de Gaia” que es un conjunto de modelos científicos de la biosfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Según la hipótesis de Gaia, la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos. Gaia se comportaría como un sistema auto-regulador (que tiende al equilibrio). La teoría fue ideada por el químico James Lovelock en 1969 (aunque publicada en 1979) siendo apoyada y extendida por la bióloga Lynn Margulis. Lovelock estaba trabajando en ella cuando se lo comentó al escritor William Golding, fue éste quien le sugirió que la denominase “Gaia”, diosa griega de la Tierra (Gaia, Gea o Gaya).

Sin embargo, está hipótesis plantea algunos elementos que no son suficientes y que en este artículo expondré a fin de completar adecuadamente esta hipótesis o paradigma. Veamos.

Para empezar diré que Gaia efectivamente debe ser entendida como un todo coherente o bien como un todo unido e integrado, pero de una profundidad mucho mayor de la que originalmente se planteó. Va mucho más allá de la vida misma.

Gaia es nuestro planeta y que incluye mucho más que la corteza terrestre, la atmósfera o la biosfera. Gaia son todas las capas de la tierra, incluido su núcleo. Y debe ser separada de la idea de biosfera, porque Gaia es en sí misma un ente vivo, independiente de la biosfera, ya que ella, actúa como un entorno dinámico de los huéspedes de Gaia. Y el hombre, como parte de esos huéspedes, muchas veces actúa como parásito de Gaia, pero ese es otro tema.

Como todo cuerpo celeste, Gaia se define a sí misma por las leyes propias de los cuerpos celestes y universales. Sus condiciones de vida están dadas por los elementos característicos que en ella se han convenido. Dicho de otro modo, las características de Gaia definen la vida en Gaia (Los huéspedes). No es de extrañar, entonces, que las especies tengan en su estructura más líquido que sólido, porque Gaia se define de esa manera. Más océanos que tierras. No es de extrañar tampoco que Gaia defina al Carbono como el pilar básico de la química orgánica donde forma parte de todos los seres vivos conocidos. Sin embargo, esta simbiosis no se puede estandarizar a otros seres potenciales en otros cuerpos celestes.

Por tanto, no podemos buscar en el universo, vida, buscando agua o buscando relaciones con el carbono. Cada singularidad celeste define su propia vida. Y la define incluso más allá de la propia física que nosotros definimos y entendemos como tal. Si pudiéramos imaginar el universo, es decir, al menos esbozar una idea ínfima, no tan sólo de tamaño sino de las leyes físicas que pudieran converger, nos daríamos cuenta que sería casi lo mismo que una célula intentara definir una estrella a partir de sus propias leyes físicas y de la idea de vida que comprende. En definitiva, lo que sabemos de física o las leyes físicas son conocimientos para entender nuestro inmediato entorno y segundo, no necesariamente son aplicables a todo el universo.

¿Por qué los dinosaurios en determinada época de la historia de Gaia tenían proporciones enormes? Y ¿por qué, entonces, sea que evolucionaron o fueron extinguidos, jamás especie alguna volvió a tener esas mismas proporciones?

Cambian las condiciones de Gaia y la Biosfera se adapta. La vida se adapta y evoluciona. Pero, evoluciona en adaptabilidad y supervivencia a la nueva unidad de Gaia ("teoría de la evolución"). De hecho, la teoría de la deriva continental es de 1912, es decir, recién en el siglo XX hemos empezado a comprender que Gaia está viva. Que se mueve, que se desplaza. Curioso.

La actual teoría del Big Bang, por ejemplo, subestima la condición de infinitud del universo e intenta crear la idea de que el universo tiene principio y por defecto, final. Principio que se origina en una soberbia explosión. Sin embargo toda explosión supone la existencia de elementos esenciales para producirla. Y el sólo hecho de que esos elementos esenciales preexistan ya supone otro principio. A decir verdad el universo nunca tuvo principio ni fin. ¿Por qué habría de tenerlo?

Lo que no saben o no percepcionan los entendidos es que no hubo un Big Bang que originó el universo. Hay explosiones por doquier, pero me pregunto ¿cómo podríamos determinar que una única y singular explosión fue el origen de lo que observamos? ¿Conocemos todo el universo como para determinar semejante teoría? O Quizás, nos basamos en algunos indicios ciertos de magnas explosiones que perfectamente pudieran asociarse a supernovas. El universo actualmente, refieren los entendidos, se está dilatando, pero cómo podría dilatarse algo cuyas dimensiones desconocemos o más todavía, algo que no tiene límites? Curioso.

Pero no nos apartemos de nuestro tema. Gaia tiene vida propia. Y esta vida propia se plantea en torno a que todas las estructuras que la componen, mantienen una relación simbiótica, a la que llamo, RELACIÓN GAIANA.

Dicha relación también se ve reflejada en el campo magnético de la Tierra (también conocido como el campo geomagnético) que es el campo magnético que se extiende desde el núcleo interno de la Tierra hasta su confluencia con el viento solar, una corriente de partículas de alta energía que emana del Sol. Sin embargo, a diferencia del campo de un imán de barra, el campo de la Tierra cambia con el tiempo porque en realidad es generado por el movimiento de las aleaciones de hierro fundido en el núcleo externo de la Tierra (la geodinámica). A intervalos aleatorios (un promedio de varios cientos de miles de años) el campo magnético terrestre se invierte (los polos geomagnéticos norte y sur cambian lugares con el otro). Estas inversiones dejan un registro en las rocas que permiten a los paleomagnetistas calcular los movimientos pasados de los continentes y los fondos oceánicos como consecuencia de la tectónica de placas. La región por encima de la ionosfera, y la ampliación de varias decenas de miles de kilómetros en el espacio, es llamada la magnetosfera. Esta región protege la Tierra de la dañina radiación ultravioleta y los rayos cósmicos.

Ahora bien, se cree que las placas tectónicas son impulsadas por una combinación del movimiento que se genera en el fondo oceánico fuera de la dorsal debido a variaciones en la topografía y densidad de la corteza, que resultan en diferencias en las fuerzas gravitacionales, arrastre, succión vertical, y zonas de subducción. Una explicación diferente consiste en las diferentes fuerzas que se generan con la rotación del globo terrestre y las fuerzas de marea del Sol y de la Luna. La importancia relativa de cada uno de esos factores queda muy poco clara, y es todavía objeto de debate. Sin embargo, más allá de cuál es la más satisfactoria explicación, lo cierto es que esta fuerzas guardan relación con el campo magnético que genera el núcleo y que esta relación se amplia a los climas y cualquier fenómeno climatológico. Esa es la unidad Gaiana y que se relaciona con todo el sistema solar en otra unidad, a la que llamo "unidad celeste". En pocas palabras, nuestro planeta no existe de manera aislada con respecto a otros cuerpos celestes. Tan así es que si despareciera Marte o Venus o la Luna, tal cambio en la unidad celeste nos afectaría. Sea por gravedad o por otras fuerzas. Por lo tanto, por defecto, tampoco existe el clima aislado de la actividad telúrica.

Esa unidad Gaiana nos permite por ejemplo comprender que los terremotos o cualquier sismo en el mundo está relacionadles entre sí a lo que denomino “efecto de vaivén” y que ciertamente podría ser estudiado, dado que la estructura de placas tectónicas permite dicho efecto y que curiosamente es desechado por los entendidos. Si hay un terremoto en algún lugar este se replicará en un sentido contrario o de vaivén. Incluso algunos geólogos hablan de réplicas o efectos posteriores, y sabe Dios que otros subterfugios para determinar algo que sus arcaicos manuales no pueden explicar.

Como señalé otro paradigma de la relación GAIANA es comprender que los sismos o terremotos o temblores guardan relación también con los climas y con los fenómenos climatológicos. Cada vez que hay un terremoto o sismo el clima actúa como reflejo de ese fenómeno telúrico. Y presenta cambios. Y que son perfectamente observables.

Sabemos que el clima es un sistema complejo por lo que su comportamiento es difícil de predecir, por una parte hay tendencias a largo plazo debidas, normalmente, a variaciones sistemáticas como la de la concentración de los gases de efecto invernadero, la de la radiación solar o los cambios orbitales. Pero sin duda alguna, también el clima es afectado por el campo magnético terrestre.

Y por ello fenómenos climatológicos poco usuales y cada vez más alarmantes por su intensidad, actualmente se están produciendo como tormentas de arena, tornados, huracanes, ciclones, lluvias torrenciales, inviernos extremadamente fríos y veranos cuyas temperaturas son aterradoras. Todos estos fenómenos guardan relación estrecha con dicho campo magnético y con GAIA. Y la seguidilla de terremotos y sismos alrededor del cinturón de fuego también, como ya he señalado, son parte de esta relación. Pero, todavía falta más: asistiremos a observar que muchas especies todavía amarradas a Gaia experimentarán también desordenes. Especies que tienen una estrecha relación con el geomagnetismo terrestre. Entonces, empezará a ser familiar ver mortandad de peces, de aves, y muchas otras especies cuánto más cerca de los polos magnéticos se encuentren. Los volcanes alrededor del cinturón de fuego iniciaran muy prontamente una seguidilla de erupciones. Gaia está cambiando, la relación Galana está cambiando, eso está sucediendo en pocas palabras. Y está cambiando porque es el tiempo de que ello ocurra. Gaia tiene ciclos de cambios. Tan bruscos como la desaparición de la Atlántida como la caldera de Krakatoa o como la caldera de la isla de Santorini o como la caldera de Yellowstone.

Tales cambios, sin duda alguna cambiarán los climas, los polos, la conformación de los continentes, las islas y los océanos. Los fenómenos climáticos llamados del niño y de la niña, por ejemplo que son considerados erráticamente cíclicos están alterándose todavía más. Muchos científicos basan su percepción justamente a esos ciclos erráticos, pero lo que no saben es que el calentamiento profundo de los océanos en contacto con el cinturón de fuego del pacífico, están silenciosamente alterando increiblemente sus ya erráticos ciclos.

Entonces, asistiremos a fenómenos cada vez más regulares como fuertes lluvias en verano o cambios bruscos de temperatura semejándose a la tipología propia de un desierto. Asistiremos a extraordinarios fenómenos cuyos protagonistas son los seres vivos que todavía mantienen un contacto simbiótico interesante de estudiar, con Gaia. Asistiremos a fenómenos atmosféricos nunca antes vistos. Lo curioso y sorprendentes es que le echarán la culpa al calentamiento global, a la disminución de la capa de ozono, a la actividad solar, sin embargo, la causa de todo cuanto sucede está bajo nuestros propios pies. En el corazón de Gaia. Pero es un proceso. Uno que empezó a la entrada del siglo XXI. No sucederá nada el 21 de diciembre de 2012, porque ya está sucediendo. Y el ser humano todavía no se percata de ello, porque busca algo que sea lo más parecido a una aniquilación global, con fanfarria y cinematografía. Lo cierto, es que cada 7.000 años aproximadamente se producen eventos de magnitudes globales enmarcados en procesos de acomodo de la relación GAIANA, no por nada la Atlántida desapareció hace aproximadamente 13.100 años a.c. (el V Milenio de la humanidad). Y que coincide con la mitad posterior del último periodo glacial, de clima muy frío aunque con intervalos templados. También coincide que los neandertales o el hombre de Flores, son sustituidos por Homo sapiens. Y el evento conocido como el diluvio universal sepan que en algunas de muchas teorías lo ubican entre el 6.000 y 5.000 a.c. (el VI MIlenio). Y para que ustedes sepan, algo increíble coincidentemente las cuartetas de Nostradamus también acaban en el séptimo milenio. Y el séptimo milenio se ubica entre el 2000 y el 2099 D.C. Así que no sucederá lo que aterradamente esperamos para el 2012. porque, como dije, ya está sucediendo y va a seguir sucediendo. Esa es la mejor evidencia de que tengo razón.

Ya lo señalé en anteriores artículos míos: Han visto terremotos en Canadá, en México, en Guatemala recientemente. Y todavía no se convencen. También señalé en esos anteriores artículos míos que Centroamérica me preocupaba y ya observan lo que está sucediendo. Pero, ¿por qué lo señalé?

Centroamérica es mayoritariamente una región montañosa y escarpada. Esta región contiene varios niveles montañosos unidos a las estructuras de América del Norte y de América del Sur, y por estar dominado por dos sistemas geológicos, es uno de los grandes ejes volcánicos de la Tierra. Cuenta con unos 60 volcanes en el interior (casi todos apagados) y 31 sobre la costa del océano Pacífico (la mayoría activos) de los cuales algunos se elevan a más de 4.000 m.s.n.m. La superficie terrestre asciende abruptamente desde la región costera del océano Pacífico a las crestas de las montañas, y desciende gradualmente en la región que se extiende a lo largo del mar Caribe.

Centroamérica es una región del continente americano cuya corteza terrestre es especialmente inestable, ya que se encuentra en el borde occidental de la placa tectónica del Caribe. Desde la frontera norte de Guatemala hasta la línea fronteriza que divide Panamá y Colombia; tiene una longitud de 2.830 km en la costa del océano Pacífico, y aproximadamente 2.740 km en la costa del mar Caribe. La subducción de la corteza oceánica de este borde, que empezó hace 25 millones de años, elevó la tierra desde el mar.

También les dije, que sólo observen, qué más verdad que esa.

Para entender lo que está sucediendo debemos de aceptar primeramente que lo que sucede no es una situación normal como se ha querido hacer ver. Una situación que, enmarcada en el comienzo del siglo XXI (2000 - 2100), ya muestra signos de singulares y extraordinarios cambios. Basta con considerar que sólo en el siglo pasado, es decir, desde 1900 a 1999 ocurrieron 11 megaeventos de 8,5 grados richter y superiores. En pocas palabras, 11 eventos para 100 años. Y ya en 2012, apenas 12 años después de dar comienzo al siglo XXI, ya van 6 megaeventos de esas magnitudes. Y todavía nos faltan 88 años para culminar el siglo XXI. ¿No creen que si proyectáramos dichos eventos en 100 años, los megaeventos serían devastadores? Gaia inició, al entrar al séptimo milenio humano, su proceso de cambios. Los mayas advertían estos cambios en sus observaciones celestes porque sabían que Gaia se comporta bajo leyes celestes. Pero como ya señalé no se trata del año 2012, más bien se trata de todo el siglo que comprende ese año. Sitchin en su libro "12 Planeta" dice: "En los alrededores del 2100 d.c. el equinoccio de primavera empezará a ocupar la casa de Acuario, esto es lo que están queriendo decir los que afirman que estamos a punto de entrar a la "ERA DE ACUARIO".Y curioso que Acuario sea reflejo de agua, es decir, tsunamis, lluvias intensas, inundaciones, aumento del nivel del mar por el avance del derretimiento de los polos, sequías prolongadas, etc.

Pero sepamos algo más antes de concluir:

La palabra Terremoto deriva del latín Terraemōtus. Cicerón refiere a el terremoto o temblor de tierra. Por otra parte, Sismo deriva de Seísmo que a su vez deriva del griego σεισμός, que se traduce como sacudida, en este caso, de tierra. Entonces, Terremoto o Sismo en definitiva, significan etimológicamente lo mismo. Entonces, los llamados “temblores”, son sacudidas de tierra o terremotos o sismos.

Cuando la prensa amarilla o los poderes fácticos prefiere hablar de terremoto o de sismo indistintamente lo hace con un afán interesado, o bien para crear pánico o una noticia alarmista o bien para darle una connotación de poca importancia y dada que la economía está globalizada, cualquier atisbo de escándalo se reflejaría en los mercados de valores lo que provocaría un derrumbe económico de proporciones. Y los estadios de poder e influencia se verían afectados igualmente. Por eso se prefiere no alarmar y emplear antojadizamente determinados conceptos.

Algo similar ocurre cuando se mencionan escalas, sea la escala Mercalli (que mide la intensidad de los daños) o la escala Richter (que mide la intensidad física del sismo). Aunque ambas escalas son para registrar mediciones distintas, la prensa y algunos esbirros lo utilizan para alarmar o para no darle mucha importancia, como ya señalé. Por ejemplo, cuando uno lee “se registro temblor o sismo grado 6,5 escala Richter en tal parte”...no nos causa conmoción. Pero, si leemos “Terremoto grado 8 escala Mercalli”. Obviamente si nos causa alarma. Y ambas noticias refieren a un mismo sismo.

Por otra parte, el uso arbitrario de los conceptos sea “temblor, sacudida, sismo o terremoto”, que etimológicamente refieren a lo mismo, también causa el mismo efecto. En pocas palabras causa más pánico decir “terremoto” que decir “temblor o sismo”. Finalmente es obvio que la utilización arbitraria de una u otra escala, también provoca pánico. No es lo mismo decir 8 grados escala Mercalli que decir 6,5 escala Richter siguiendo con mi ejemplo anterior.

En resumen hablar de sismo, de temblor, de sacudida o movimiento de tierra es lo mismo que hablar de terremoto. Entonces hay terremotos grado 4 como los hay de grado 8 en escala Richter. No existe una diferenciación etimológica para estos dos conceptos. Ahora si se utilizan para diferenciar intensidad física del sismo o de la intensidad de sus daños es algo que la gente común desconoce de sobremanera y no sería muy eficiente utilizarla. La gente común sólo percibe el pánico, el temor que provocan dichos sismos. En Italia y España un terremoto grado 5 a 6 escala richter puede originar enormes daños sicológicos, más que en Chile o Japón, donde ciertamente sus gentes están acostumbradas a esos grados de movimiento de manera casi cotidiana.

Tampoco es mi interés el de provocar pánico, quizás me tilden hasta de loco o que señale cosas carentes de fundamentación científica, pero yo me pregunto, ¿cómo podría percibir y comprender hechos o fenómenos nuevos con ojos antiguos? Cuando Galileo planteó verdades científicas, ¿acaso no se enfurecieron los eruditos de ese entonces y lo sometieron a juicio?

Vuelvo a repetir. sólo observen, qué más verdad que esa.