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Las Crónicas del Viajero I - Sobre Nostradamus

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¿Quién realmente era Nostradamus?

Uno de los mayores misterios que ha visto surgir la humanidad son las visiones de un ilustrado francés llamado Michel de Nôtre-Dame. Visiones que han quedado plasmadas en estructuras literarias llamadas cuartetas, sextillas y epístolas incluso, y publicadas antes de su muerte en 1566.

Mucho se ha hablado de este singular hombre, demasiadas biografías incluso algunas muy exhaustivas. Todas ellas responden a qué era Nostradamus, sin embargo, ninguna de ellas ha sido lo suficientemente intensa como para responder a la pregunta más sustancial de todas: ¿quién era realmente Nostradamus? Y responder a ese “Quién era”, nos permite saber cómo actúa su mente, cómo construye sus visiones, qué pensaba, por qué usaba cuartetas y sextillas, por qué tantos nombres extraños, etc.

Este artículo es el comienzo de varios. He creído necesario y casi esencial que ustedes conozcan la llama que arde dentro de la mente de unos de los mayores videntes que haya tenido la humanidad a lo largo de su historia. Si bien es cierto, he ido plasmando dentro de los análisis de cada cuarteta ciertos esbozos de ese menta extraordinaria, no es menos cierto que se hacía esencial reunir todo en un mismo escrito a fin de tener una completa visión de quién era Nostradamus.

Y preguntarse por quién era, no es responder mediante biografías, ni suposiciones ni verborreas astrológicas. Vayamos a lo que sabemos:

NOSTRADAMUS ES ILUSTRADO

Nostradamus es un hombre ilustrado más allá de si era médico, astrólogo y tantas cosas más. Ilustrado porque conoce y estudia fuentes historiográficas antiguas, lee fuentes griegas clásicas y romanas: Plinio, Eratostenes, Virgilio, Herodoto, etc. Ello explica sus frecuentes usos de conceptos antiguos como poblados romanos, antiguas denominaciones de los primeros asentamientos en las ciudades actuales en Europa por ejemplo, asoman nombres como Agrippine.

Esa ilustración del maestro le permite incorporar además toda la mitología greco – romana, sus leyendas, mitos, ritos, vestales, Dioses, aventuras míticas, etc. Y así asoman nombres como Pólux, Castor, Aquilea, Selene (de la cual deriva Selin), etc. Toda su ilustración plasma el origen mismo de cada palabra que emplea, es decir, recurre a la etimología.   

NOSTRADAMUS ES PERSPICAZ

A Nostradamus jamás hay que leerlo de manera literal como primera lectura porque él es Perspicaz. Pero, ¿qué entendemos que sea perspicaz?

Pues bien, porque utiliza conceptos o palabras que tienen muchas veces dobles sentido, así tenemos por ejemplo: "Feu" (Fuego) o "Peste". Todos creen muchas veces que se refiere a incendios, llamas, etc., pero se refiere a pasión, a calor, a vehemencia. Y "Peste" se refiere a la guerra, a las llagas, a la pobredumbre propia de los conflictos y batallas. En otras utiliza la ironía conceptual casi como homónimos homófonos tal es el caso de: Pris – Prix (Prisionero - Premio).

Utiliza en las Centurias una estructura llamada cuarteta: de versos octasílabos y de 4 versos. Porque esa estructura, más allá de la potencia infinita que le entrega la imaginería propia de la poesía, le permite sobreponer imágenes a partir de un acabado sistema de puntuación en la que los dos puntos son cruciales. Cruciales porque le permite colocar un gran tema o una gran escena o una gran imagen principal usualmente a partir de los dos primeros versos y desde allí estructurar una segunda imagen con los versos tercero y cuarto, usualmente, y que muchas veces actúa como paralelo con respecto a la imagen principal o plantear una ironía, como por ejemplo "La ley de gravedad con respecto a la dependencia de un país con respecto a otro".

En otras, ese juego de doble imagen que provocan los dos puntos, le permite desprender lisa y llanamente una segunda imagen, por ejemplo: Revolución francesa (Imagen principal) - Decapitamiento de Luis XVI (Imagen secundaria). 

Utiliza paralelos históricos porque sabe que la historia es cíclica y tal como la invasión napoleónica a Rusia así la repitió Hitler. Y tal como el cruce de los Alpes por parte de Aníbal así también lo hizo Napoleón Bonaparte. Por ello es frecuente que utilice paralelos y muchas veces también con cierto grado de ironía. Y esas ironías subyacen dentro de la asosancia que muestran sus versos o la rima. Es decir, las palabras que se asoman al final de cada verso forman dualidades temáticas de insospechado ciclismo (el primer verso con el tercero y el segundo con el cuarto).

Utiliza nombres de ciudades para referirse a regiones, ríos, sus afluentes; cadenas montañosas (Alpes, Apeninos, Pirineos), letras de alfabetos (Ejemplo, Thita, Alpha, Gamma, etc.) con el mismo propósito e incluso más allá para identificar personajes históricos. Muchas veces utiliza apocopes para ajustarlo al octosílabo propio de la estructura literaria llamada cuarteta. Y también para ajustarse a las asonancias, que le permiten, como ya decía, mostrar cualidades temáticas. Utiliza símbolos para algunas naciones: Sol – Francia, Sol - Japón, Luna – Imperio Otomano. Balanza – Inglaterra.

Muchas veces recurre a ciudades o fonema de esas ciudades para identificar nombres ejemplo: Mabus. En otras emplea ciudades de similar nombre en otros países como Antioquía. Lo primero que uno piensa es que refiere a la ciudad de Asía menor, sin embargo, Colombia tiene un municipio igual. O Venezuela que tiene un estado llamado Esparta. Esas atenciones procuran un análisis acabado. O Belén que se encuentra tanto en Palestina como en Brasil. Y tantos otros ejemplos. Es decir no siempre debemos leer lo que primero se nos venga a la mente. Es decir, ampliemos nuestra percepción. No hay patrones a seguir.

La explicación de los exégetas sobre la utilización de planetas que apreciamos en toda la obra de Nostradamus en los últimos 400 años es estúpida. No dilucida ni explica nada y oscurece más la obra del maestro. Sepamos que Nostradamus utiliza planetas para esconder regencias de los signos zodiacales. No para indicar movimientos celestes o dar muestras de astronomía o esoterismo. Y si dice Neptuno no se refiere al planeta Neptuno, puesto que fue descubierto en 1846 sino que refiere al Dios griego y a la regencia de ese Dios en los signos zodiacales. Y que en definitiva junto con los períodos de los signos zodiacales es lo único elemento astrológico y/o esotérico que emplea dado que por todos es aceptado. Y ese es un descubrimiento portentoso que les muestro, puesto que jamás se había aboradado de esa manera a través de los siglos. No hubiera escrito una clara advertencia a los esotéricos en tal caso al final de sus Centurias. Cualquier atisbo de indicar que Nostradamus se refiere a los planetas del sistema solar, a no mediar que la cuarteta nos indique lo contrario, es de una ignorancia que simplemente, podría explicarse desde el punto de vista de la intencionalidad alevosa de los necios, que antaño se confabulaban para decir que la tierra era plana y que el sol giraba en torno a la tierra.

Nostradamus establece una idea que jamás ha sido abordada por libro alguno en más de 450 años, y que ahora les muestro, como otro descubrimiento que ve la luz, me refiero a que el maestro establece la idea de cláusula y de paracláusula. Porque una paracláusula se desprende de una cláusula. Esta dentro. Está relacionada.

Y todo estos recursos que emplea le permiten ser más cauto, más perspicaz, frente a las miradas de la inquisición y ocultar, de manera extraordinaria e inteligente, el verdadero anunciado. ¿Para qué, entonces usar anagramas?

Ahora bien, ¿de dónde viene la idea de que Nostradamus emplea ANAGRAMAS?, pues esa es una idea errada. Nostradamus no utiliza los llamados anagramas. Sepamos que un anagrama es una palabra o frase que resulta de la transposición de letras de otra palabra o frase. ¿Para qué utilizarla, me pregunto? La idea de anagramas es una idea que se arrastra de la percepción que han tenido todos los exégetas del maestro por más de 450 años al no hallar respuestas satisfactorias a nombres extraños, como Chiren, Mabus, y tantos otros. En todo lo que he leído de él, jamás me he encontrado con un verdadero anagrama. Todos los nombres que a simple vista parecen extraños tienen un sentido y una explicación y una solución. Jamás ha quedado en mi mente algo sin resolver de sus palabras. NOSTRADAMUS NO UTILIZA ANAGRAMAS. Y cualquier estudio que señale lo contrario es banal y jamás podrá llegar a interpretar de manera correcta lo que Nostradamus planteó en sus cuartetas.Y ese es otro descubrimiento que les muestro.

Sepamos que muchas palabras han sido quizás arbitrariamente cambiadas en sus cuartetas. Así podemos hallar infinidad de originales franceses con palabras sustancialmente distintas. Cada versión las tiene y así figuran palabras como: têtê y en otras “Teste”. Sepamos que las traducciones a los distintos idiomas como el español o inglés adecuan palabras e ideas de versos. Y lo que es peor mantienen esos errores a lo largo del tiempo y de las generaciones y muchas veces se repiten una y otra vez sin cotejar nada y absorbiendo el error. Muchas veces hasta las transcripciones contienen errores de unir palabras que no lo están o viceversa.

Algunos, dirán que los anagramas ocultan palabras e ideas en pos de no ser sometidos a la mirada perturbadora de la inquisición. Pero, con tanto recurso desplegado dentro de sus limitaciones conceptuales no fue necesario. Nostradamus no utiliza anagramas. Así de simple.

NOSTRADAMUS TIENE UNA MISION

Efectivamente, Nostradamus tiene una misión, mostrar esas visiones sea como sea. Si su obra hubiera sido destinada por él a las mentes esotéricas: astrólogos, numerólogos, magos, videntes, grupos herméticos, etc., hubiera bastado legar sus escritos a esos grupos o personas por él conocidas de manera secreta sin publicar nada, pero no fue así. De ahí que su obra está destinada al mundo. Y por ello que los menos indicados para esclarecerlas son precisamente ellos. Esas mentes esotéricas. Lo concreto que al final de sus cuartetas procura dejarlo claro con una advertencia en latín: "Legis cantio contra ineptos criticos. Quid legent hosce versu, matere censunto. Profanum vulgus et inscium ne attrectato: Omnesque astrologi, blenni, barbari procul suntu, qui aliter facit, is rite, sacer esto.".

Pero sepamos que esa ilustración y esa perspicacia le permiten conceptualizar adecuadamente todo lo visionado. Su mente es una mente del siglo XVI. ¿Qué hace, entonces?, pues bien, plasma todo su bagaje cultural en pos de conseguir la idea necesaria la idea precisa, el concepto adecuado. Bagaje que reúne todo su conocimiento de su tiempo. Y proyectarlo para definir el tiempo futuro. Y esa proyección no es más que recurrir a cuánto elemento cultural (Historia, mitología, astrología (sólo regencias y signos), geografía antigua, etc.) esté a su alcance. Entonces ¿para qué necesitar Anagramas? ¿O eran todos cultos en esa época?

Los anagramas no existen en la obra nostradámica. Esa es una creencia propia de quienes no han sabido a través de los idiomas y los años entender a Nostradamus. Lo que muchas veces sucede es que utiliza apócopes porque todo ello le permite ajustarse a la métrica propia de la cuarteta como Carcas en vez de Carcassonne. Utiliza nombres para llegar a otros nombres como “sex l’arc” para decir sobrino de Cesar. “Mansol” para definir Mausoleo. Utiliza nombres antiguos, para definir nombres futuros como Patton y Montgomery en Castor y Pólux. Utiliza el provenzal y variaciones de éste (dialectos de una misma raíz). Incluso palabras en otros idiomas. Pocas, pero necesarias. ¿para qué entonces usar anagramas?

Y qué mayor despiste para la inquisición que utilizar la poesía (no olvidemos que la cuarteta y la sextilla es una estructura poética) como medio y licencia.

Medio, porque le permite comprimir las ideas en versos octosílabos y con tal ajuste le lleva incluso más allá de una simple ocultación. Puede desprenderse de artículos, de ilativos de ciertas declinaciones verbales. Permite la eficiencia del lenguaje en toda su expresión. Lo justo. Lo preciso. Lo adecuado. Y Licencia, porque le permite acceder a infinitas construcciones imaginativas que en ningún caso podrían ser perseguidas, porque pertenecen al mundo onírico, a la fantasía, a lo inherente de la poesía. Podría perseguir a un poeta por decir que “del cielo cae fuego”. Por qué no encontramos algo como “las naves del cielo lanzarán fuego”. Nostradamus es perspicaz. Sabe que la mayoría leerá lo que quieren leer y no lo que realmente es.

Por ello Nostradamus no utiliza anagramas. Pues, todo esto que he señalado, le permiten esconder lo que realmente escribió. Y que mejor respaldo a decir que cumplió su cometido a cabalidad y de manera más que brillante y eficiente. Si en más de 500 años nadie lo ha interpretado correctamente, por lo menos hasta ahora.

NOSTRADAMUS NO ES LITERAL

Nuestra capacidad de asombro se ha perdido. Y cuál es esa capacidad de asombro, pues aquella que nos permite maravillarnos, excitarnos, permanecer callados sin explicación alguna ni siquiera conceptual. Y esa capacidad nada tiene que ver con los misterios que nos rodean como por ejemplo, el triángulo de Las Bermudas, el dorado, las pirámides, los Moais, etc. Si nos hablan de extraterrestres, de monstruos, de artilugios increíbles incluso de mundos paralelos, dimensiones desconocidas, enfermedades espaciales, mundos del mismo infierno, etc. Nuestra mente propia del siglo XXI ya tiene referencias por doquier y nada dentro de estos temas asombrosos es desconocido para nuestra mente. 

La información fluye de manera casi inagotable. Hay cinematografía, literatura, Internet, publicidad, artículos hasta el infinito, opiniones, conspiraciones, y todo cuanto pudiéramos buscar. Sin embargo, para la mente de un hombre del siglo XVI no es así. Bastaría con mostrarle un encendedor y ya estaría vislumbrado hasta los huesos.

Un hombre del siglo XVI y anteriores vive en una realidad diametralmente opuesta a la nuestra. Es una realidad potencialmente asombrativa. Es escasa la élite ilustrada. La nobleza únicamente y algunos terratenientes y adinerados, y los que pertenecen al clero. Pero la gran mayoría sólo sobrevive como puede. Ese es el mundo de Nostradamus. Un mundo donde la peste, la guerra es el pan de cada día. Un mundo ignorante. Un mundo donde el asombro ocurre, incluso todavía se creía que la tierra era plana. Un mundo en que las pestes eran de origen divino como castigo. Los reyes tienen una designación divina u origen incluso. Donde la esquizofrenia se entendía como posesión diabólica. Y mucho de ese ocultismo ignorante fue cultivado y auspiciado por la iglesia católica misma.

Lo anterior hace explicarnos el por qué Nostradamus escribió para el mundo futuro. Para hombres que hubieran perdido esa capacidad de asombro, puesto que esa capacidad de asombro está estrechamente ligada a la capacidad intelectual y específicamente, a la capacidad conceptual. Escribió para una mente de igual capacidad de información, de bagaje cultural.

Pero esa pérdida de la capacidad de asombro también juega en contra. Nos hace ir más allá de la razón. Ir más allá de lo que se quiere realmente decir. Imaginar verdaderos tejidos de ciencia ficción. Apocalipsis en todas partes. Invasiones, cataclismos donde no los hay. Leemos y nuestra mente viaja. Leemos e interpretamos. Leemos al pie de la letra cada una de sus versos, conceptos. Poco nos importa saber que su mente es del siglo XVI. Si dice “bajo territorio del globo lunar” suponemos de inmediato colonias lunares, invasiones extraterrestres. Estamos ávidos de un acabose de mundo al más puro estilo de Hollywood. De tejidas conspiraciones. De alineaciones planetarias, de meteoritos pronto a estrellarse en nuestro planeta, ávidos de fechas apocalípticas: 1000 - 1999 - 2012 - 2060, etc. Buscamos descubrir lo que nunca ha sido ocultado. Y la verdad es más simple.

Buscamos encontrar ecuaciones matemáticas, fórmulas, combinaciones numerológicas dentro de las cuartetas para que Nostradamus nos indique con exactitud hora y fecha de cada uno de lo sucesos en cada una de las cuartetas. Pero ¡qué ignorancia y torpeza más grande! A la pérdida de nuestra capacidad de asombro le debemos sumar la pérdida de la reflexión, la sapiencia requiere reflexión. Cómo vamos a buscar códigos secretos dentro de las cuartetas si ni siquiera sabemos qué trata de decirnos Nostradamus en cada una de ellas. Sabríamos la fecha de ocurrencia, pero no sabríamos qué hecho sucederá. ¿Increíble o no?

Y es tan increíble esa fascinación por lo apocalíptico, lo cinematográfico que un estudio como el que está en mi blog o sitio web apenas es leído, debiendo ser todo lo contrario, puesto que jamás en idioma que sea y en año que sea desde la misma publicación de las Centurias, se ha acometido tal labor. Más de 500 años. Tampoco se trata de fama o de gloria, sino de separar la paja del trigo. Esa es la mejor prueba de lo que señalo es correcto.

Pero nos extasiamos cuando alguien señala que encontró ciertos dibujos de Nostradamus ocultos en una biblioteca. A sabiendas que Nostradamus jamás dibujó nada. Si tal cosa hubiera sido así hubiera él mismo ilustrado sus propias publicaciones. Dibujos que hizo otra persona sin lugar a dudas y que las ocultó porque dibujar es distinto que hacer poesía. No tiene las mismas licencias. De hecho Pablo Picasso o el mismo Dalí, de haber existido en ese tiempo, los hubieran quemado por herejes. Dibujos que tienen merito suficiente como para ser ajusticiado por la inquisición.

Innumerables obras interpretativas de las Centurias centran su objetivo en crear agrupaciones temáticas muchas veces subjetivas: anticristo, Medio Oriente, Europa, etc. Y arman una suerte de entretenida novela de ciencia ficción con una aleatoria muestra de las centurias. Otros tantos libros, buscan a través de páginas y páginas escritas una llave maestra, una estructura matemática resolutoria y final que devela el misterio de las centurias y al final nada en concreto vislumbran. Sin embargo, hemos caído en el juego y hemos comprado ese libro. Y también hemos comprado libros que señalan el total desciframiento de las centurias y nada. Simplemente nos damos cuenta que otra vez hemos sido engañados. Como un simple ejercicio para verificar lo que señalo, busquen en Internet en cualquier idioma, algún estudio serio, acabado y contundente de cada una de las centurias. Luego comparen.   

NOSTRADAMUS ES INFALIBLE – CÍCLICO – DETALLISTA - EXACTO

Hay quienes dicen que a Nostradamus sólo se le interpreta después que sucedan los hechos. Nunca antes. O que las profecías de Nostradamus han sido erradas por sobre el 50%. O quienes dicen que incluso las cuartetas son tan ambiguas que pueden interpretarse de forma tal que un sinnúmero de hechos calcen en tales anunciados. Pues todos ellos se equivocan de manera antojadiza y entupida. Nostradamus sabe qué es lo que escribe y por qué lo escribe y para cuándo lo escribe y para quién lo escribe.

Nostradamus escribe no para que puedan anticiparse potencialmente a los hechos, quizás una que otra cuarteta puede establecer los elementos suficientes para tal efecto. Pero la gran mayoría no. Quizás tengan una disposición temporal, pero dicha disposición temporal está a la vista en ningún caso oculto. Que no nos hayamos dado cuenta es otro asunto. Nostradamus escribe para mostrarnos el futuro. Y cómo tal, es eso lo que podríamos potencialmente anticipar: lo que sucederá, pero no la fecha exacta ni la hora. Pero para ello, debemos de ser capaces de despojarnos de nuestras extralimitadas capacidades de imaginación. Y escribe para nosotros, hombres aparentemente capaces conceptualmente para entenderlo. 

Los que señalan que más de la mitad de las cuartetas han fallado en su realización es la falacia más estúpida de todas, puesto que para saber con certeza de este fallo generalizado y mayoritario debemos saber lo que realmente quiso decir en cada cuarteta. Cómo podría decir que falló o erró algo si desconozco en qué falló o erró.

Finalmente los que señalan la ambigüedad de las cuartetas es que justamente carecen de la capacidad de meterse de lleno a la mente de Nostradamus. Carecen de los conocimientos, de la capacidad intelectual, de la reflexión. Todo ignorante encontrará algo de ambiguo en lo que no entiende. Por ello muchos establecen que Nostradamus emplea Anagramas entre otras cosas.

Es tal la precisión de Nostradamus que es capaz de identificar hechos precisos asociándolos a hechos pasados. Es como el viejo juego de niños en qué se parece esto a esto otro. A modo de ejemplo, ¿en qué se parece el asesinato de Julio Cesar al asesinato de Abraham Lincoln? ¿La respuesta? Está en la historia, y si no tenemos esa capacidad de adentrarnos a la historia jamás sabremos cómo piensa la mente de Nostradamus. Porque él va al pasado para hablarnos del futuro. Su mirada es cíclica. Su pasado y presente se funde hacia el futuro. Quien no entienda eso, jamás entenderá a Nostradamus.

Sepamos que el asesino de Lincoln al momento de asesinarlo gritó: "Sic semper tyrannis!", expresión en latín que significa "así siempre a los tiranos". Y ¿qué tiene esa expresión en particular se preguntarán? Pues bien, es una frase atribuida a Marco Junio Bruto, quien según la historia se lo dijo a Julio César, su padre adoptivo, a la hora de su asesinato (apuñalamiento). Y más allá de que sea o no una frase de Bruto, es una frase que permanece en los libros que leía Nostradamus atribuida a Bruto. Esa es la relación. Nostradamus es detallista.

De toda mi experiencia de lectura he llegado a la conclusión que Nostradamus es infalible. Ningún hecho visto por él se le escapa. Pero no hechos cualquiera. Hechos significantes que le causan conmoción y a la historia y a Francia. Y si él en alguna cuarteta señala un fin de mundo de alguna manera es que es así.

Ese es Nostradamus que debemos conocer, más allá de que hubiera sido médico y astrólogo. Esa es la mente en la que debemos sumergirnos.

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