Centurias

Artículos Destacados

Misceláneo

Las Crónicas del Viajero VII - La 8ª Ley Nostradámica

Fecha:
Tamaño del texto:
x1 x2 x3 x4

En mi anterior análisis sobre la estructura de las Centurias les señale que Nostradamus había construido tal obra configurándola bajo 7 leyes. Leyes que desentrañan todo el misterio que les acompaña. Al comprender estas 7 leyes, una a una las cuartetas van develando su verdadero sentido y su intencionalidad.

Sin embargo, existe una 8ª ley, una a la que llamaré “ley de diferenciación”. No la incluí, como parte de las llamadas “Las Crónicas del Viajero: Las 7 leyes Nostradámicas” inicialmente, porque desde el principio de mi investigación la entendía como “licencias” que el maestro se procuraba, a fin de expandir el sentido de cada una de las cuartetas, sin embargo, tales “licencias” no eran tales.

Veamos por qué: Buena parte de los exégetas se ocupan de la repetición de palabras dentro de las estructuras Nostradámicas. Al leer una buena cantidad de sus estudios, a través de las épocas, me dí cuenta que mantenían, en rigor, cierta línea común: El uso de las palabras repetidas.

Los exégetas creyeron ver en las palabras repetidas ciertos patrones que podrían entenderse como “conjuntos temporales o temáticos”, esto es, que podían reunirse a partir de ese patrón dentro de un período histórico. Sin embargo, tal cosa es una de las mayores estupideces entre muchas que los exégetas nos han entregado. De ahí que incluso tal forma de ver las cosas los hizo reagrupar en muchos casos cuartetas, pudiendo elucubrar en torno a hallar patrones numéricos a partir de una idea principal: Que la intencionalidad del desorden de las cuartetas que el mismo Nostradamus menciona en una de sus epístolas establece que dentro de ellas podría esconderse una suerte de “clave maestra o numerológica” que, en definitiva, develaría las Centurias.

Una cosa más: ¿Por qué creen que Nostradamus desordenó intencionadamente las cuartetas? Un grupo no menor de detractores, creen que forma parte de un intrincado entramado dispuesto a fin de esconder una suerte de clave o relación matemática que al utilizarla reordenaría las cuartetas de otra manera. Sin embargo ello es otra de las estupideces a la que nos han acostumbrado estos "estudiosos". La verdad es otra: La propia ocultación que nos permite la etimología y todos los demás recursos (mitológicos, históricos, geográficos, idiomáticos, etc.) ya es más que suficiente. ¿Para qué más?

Comprendamos algo:

Cuando alguien es “arrastrado” a observar visiones del futuro, estas actúan como una película constante, lineal donde no existe retroceso ni avance ni pausa. Esto hace que deduzcamos que el observador o bien tenga que memorizar esa misma linealidad que observa o bien la escriba en un modo coloquial rápido pero entendible para luego trabajar esos escritos de manera más profunda y pausada.

Lo primero nos indica que es imposible tal memorización lineal y más imposible todavía si esta abarca 3.797 años y bajo una precisión en los detalles realmente asombrosa. Si le sumamos a esto que cada una de esas unidades memorizadas contiene inteligentes y algunas veces irónicas comparaciones histórico - temáticas y que utiliza elementos etimológicos con intención de ocultarlas, entonces deducimos de inmediato que bajo ningún punto de vista Nostradamus usó su memoria sino más bien, se hizo acompañar con un libro de notas o algún elemento que recopilara lo que estaba observando.

Es decir, la primera acción es Observar, la segunda es tomar nota. Esto conlleva que en su pequeño estudio pudiera con todo el tiempo del mundo corregir esas notas y construir adecuadamente sus cuartetas. Pero de inmediato se deduce que si fue lineal lo que vio fue lineal lo que escribió.

¿Pero qué significa que fue lineal lo que escribió? Que sus notas fueron escritas a medida que él iba observando los sucesos futuros. De tal modo que todas sus potenciales notas fueron consecutivas. Una tras otra y del mismo modo las fue, con más tiempo y dedicación puliéndolas y construyéndolas del mismo modo.

Esto hace que una vez efectuado el ejercicio de mejoramiento de sus notas preliminares estas quedaran lineales, es decir, serían todas consecutivas, temporalmente hablando. En pocas palabras serían consecutivamente cronológicas.

Siguiendo con esta idea, convendría señalar, que las palabras repetidas a través de las cuartetas de Nostradamus, justifican y avalan totalmente lo que siempre he señalado. Que Nostradamus emplea la Etimología como base estructural, dado que es el origen de las palabras las que mantienen un solo hilo conductor a través de los tiempos y de las sociedades. Nostradamus lo plantea abiertamente en una de sus cartas dirigida a Enrique II

Veamos un extracto: “Pero el peligro de los tiempos, OH Rey más sereno, requería que tales secretos no debían ser expuestos excepto en oraciones enigmáticas, teniendo sin embargo, sólo un razonamiento y sentido, y nada ambiguo o anfibológico insertado”.

Esto último es interesante, veamos: Comprendamos qué significa “ambiguo” y qué significa “anfibológico”. La R. A. E. (Real Academia Española) entiende por ambiguo, que deriva del latín ambigŭus. Adjetivo. Dicho especialmente del lenguaje: Que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión. Anfibológico deriva de anfibología. Derivada del latín amphibologĭa, y este del griego. Refiere a ambiguo, equívoco. De doble sentido, vicio de la palabra, cláusula o manera de hablar a que puede darse más de una interpretación. En retórica, figura que consiste en emplear adrede voces o cláusulas de doble sentido.

Entonces, preguntémonos, ¿cómo podría Nostradamus asociar un hecho histórico a un concepto inequívoco, si a través del paso del tiempo y de las sociedades, las palabras van sufriendo acepciones o sentidos distintos? La respuesta es de una simpleza increíble: La única manera de qué éstas (las palabras) no pierdan su acepción única o su único sentido, es recurriendo al origen de ellas. Comprendamos que pese a la utilización que se haga de cada palabra dentro del lenguaje a través de las épocas y de las sociedades, lo único que permanece es el origen de ésta. De ahí que Nostradamus nos señale: “…teniendo sin embargo, sólo un razonamiento y sentido, y nada ambiguo o anfibológico insertado…”.

Ahí emerge el valor que tiene la etimología. La etimología nos da eso. El origen de cada palabra. Con lo que damos cumplimiento a lo señalado por Nostradamus. Aquello me hizo visualizar que existía un eje fundamental para entender la obra enigmática del maestro y lo señalé como uno de 7 ejes.

Ahora bien, de ahí, entonces, que las palabras repetidas en definitiva no están dispuestas para fomentar la idea de que pertenecen a conjuntos temporales (relativos a determinado tiempo o época) o agrupaciones temáticas (a determinados acontecimientos) como usualmente lo han pensado los que se dicen exegetas. Pero, ¿por qué Nostradamus, entonces recurre a palabras repetidas en sus cuartetas?

Lo primero que debemos comprender es que el entorno académico – cultural del maestro era elevado. Su propia educación, comprobada, le hacía no sólo comprender idiomas como Hebreo (pues era de origen judío) sino que idiomas como el latín, griego y quizás muchas otros. Sin embargo pese a ese elevado conocimiento y acceso a ese conocimiento (que incluye el esotérico) que hubiera constituido el entorno académico – cultural de Nostradamus, no debemos perder de vista que estamos hablando de un entorno que se ubica entre los años 1503 y 1566.

Pero, ¿qué tiene que ver ese entorno cultural con la utilización de palabras repetidas que asoman en su obra?

Lo segundo que debemos comprender es que como señalé, Nostradamus, tiene una mente del siglo XVI por tanto, ¿cómo podría conceptualizar sucesos o acontecimientos futuros que se acompañan de territorios nuevos (América – Australia, por ejemplo) de países Nuevos (Estados Unidos, Cuba, Chile, por ejemplo), inventos nuevos: telégrafo, televisión, radio, etc. Armas nuevas: ametralladora, tanques, aviones, submarinos, portaaviones, etc. Vehículos nuevos, automóviles, trenes, buses, etc. Formas de gobierno Nuevas: Comunismo, fascismo, Nazimo. Estoy preguntando ¿cómo un hombre del siglo XVI podría conceptualizar tales eventos que se acompañan de cosas nunca antes vistas por un ser humano? Cosas que son de un futuro que quizás abarquen más de 1.000 años.

Cuando señalo conceptualizar, estoy hablando de palabras ¿qué conceptos o palabras podría utilizar, el maestro, para significar esos eventos y esos artilugios que le acompañan? Comprendamos que no existe en su época ni anteriores, en su entorno académico - cultural ningún concepto para significar visiones del futuro.  Pues no existen. Entonces, ¿Cómo puedo pretender entender aquello si no tengo manera de comprenderlo dentro de mi lenguaje? Es ahí, entonces, que recurro al origen de las palabras entre otras cosas. Sin embargo, ello me es insuficiente por sí solo, y recurro a la mitología, a otros idiomas, a la astrología, etc. La combinación de esto, en su justa medida, origina, entonces, el ambiente enigmático de cada cuarteta.  De ahí que no le hace falta a Nostradamus ocultar todavía más lo que intenta decirnos. Mediante simbolismos, anagramas y otras estupideces que le asignan los estudiosos de siempre.  

Por ello, en definitiva, Nostradamus repite ciertas palabras en sus cuartetas. Porque no existen otras palabras de origen griego o latino, que aquellas que ocupa para conceptualizar ciertos eventos y sus entornos y que más se aproximen a la idea que necesita.

La utilización de palabras repetidas se debe a su falta de conceptos, para definir los eventos y sus entornos que visiona. Ello tampoco refiere directa o indirectamente a que se trate de un mismo evento y su entorno respectivo para construir “conjuntos temporales o temáticos”. Únicamente, hay elementos en ese evento o suceso histórico y su entorno que se identifican mejor bajo ese concepto o la combinación de éste con otro. Ya que no hay otro que se aproxime mejor. Y muchas veces una cuarteta en nada se relaciona con otra, pese a que utilizan un mismo concepto. Lo único cierto en torno a la repetición de conceptos es que debemos repetir su mismo significado, aunque sean cuartetas distintas para descubrir lo que realmente quiso decir.  Esa es la verdad.

Pero, ¿cómo diferenciamos una cuarteta de otra cuando ambas utilizan los mismos conceptos? La respuesta a esta pregunta es justamente la 8ª ley nostradámica como la denomino y que motivó esta “Crónica del Viajero VII”.

LA 8ª LEY

Si toman al azar varias cuartetas podrán observar de inmediato que cada una de ellas contiene ciertas palabras que suelen ser únicas. Estas palabras jamás se repetirán en cuarteta alguna. Esas palabras definen la relación rimática que tiene la cuarteta que asoma como llamé en su momento, un antagonismo temático. En definitiva, esos conceptos no repetidos le entregan la diferenciación con respecto a otras cuartetas y abren el antagonismo temático.  Es decir complementa la 6ª ley nostradámica. La 8ª ley es válida en todas las Centurias.

Sigue leyendo Las Crónicas del Viajero parte VIII aquí.